Las
investigaciones sobre el desarrollo infantil que tuvieron lugar aproximadamente
a partir de la segunda mitad del siglo XX -de la mano de psicólogos y
estudiosos destacables en este campo como Gesell, Piaget, Vigotsky o Wallon-
apuntan de forma innovadora a la importancia que el contexto y las relaciones
interpersonales tienen en el desarrollo de las personas.
Principalmente
son dos los modelos teóricos que explican cómo influye el contexto sobre los
niños y las niñas:
·
El
modelo ecológico de Bronfenbrenner:
Esta teoría estudia las relaciones de
los organismos y los ambientes, es decir, la forma en la que las personas y los
hábitats configuran su desarrollo mutuamente. Este concepto llevado al código
pedagógico supone que el estudio del desarrollo infantil se centra no sólo en
el individuo y sus características, sino también en los diferentes contextos o
“sistemas” en los que se desarrolla. En otras palabras, el desarrollo del niño
y de la niña es un proceso dinámico e interactivo entre la persona y los
contextos.
A continuación, la teoría de Bronfenbrenner explica el ambiente del
individuo y sus relaciones de forma jerarquizada en cuatro niveles:
§
Microsistema: supone el patrón de actividades,
roles y relaciones interpersonales que el sujeto experimenta en un entorno
inmediato. Para los niños y las niñas, el microsistema está formado por la
familia y la escuela.
§
Mesosistema: implica las relaciones entre varios
contextos o situaciones entre los que se encuentra la propia persona y en los
que esta participa activamente. Es decir, un mesosistema es un sistema de
microsistemas. En el caso de nuestro alumnado, éste serían las relaciones entre
la escuela, el grupo de iguales y la familia.
§
Exosistema: se refiere a uno o más entornos que
no incluyen a la persona como participante pero en los que se producen hechos
que afectan al entorno que comprende la persona, o que se ven afectados por lo
que ocurre en ese entorno. En definitiva, hace referencia al plano donde se
relacionan las diversas situaciones del mesosistema. Para un niño o una niña,
esto podría ser el microsistema de uno de sus padres.
§
Macrosistema: se refiere a las correspondencias,
en forma y contenido, de los sistemas anteriores que existen en el plano de la
cultura junto con cualquier sistema de creencias o ideología. Así, se concibe
copmo el marco de información e ideología que imprime significado a las redes
sociales, los roles, las actividades y sus interrelaciones.
En
resumen, este modelo explicativo del desarrollo implica que los sujetos
comparten experiencias e influencias debidas a su pertenencia a sistemas de más
alto nivel (familia, organizaciones, comunidades, periodos históricos, etc.).
Por eso, los procesos evolutivos no pueden ser comprendidos sin información de
los distintos niveles de organización social en los que se incluyen el
desarrollo, el aprendizaje y la acción humana.
·
El
modelo transaccional de Sameroff:
En
este modelo el énfasis contextual defiende que hay que tener en cuenta el
importante papel que juegan las diferencias individuales del niño o la niña, lo
que la niña o el niño provoca en el ambiente y lo que es capaz de tomar de ese
ambiente.
De
esta manera, el desarrollo del niño se concibe como el producto de las continuas
interacciones dinámicas entre la persona y las experiencias proporcionadas por
su familia y su contexto social con una visión igualitaria sobre los efectos de
la niña o el niño y el ambiente.
Además,
este modelo propone tres estrategias de intervención para producir cambios en
el desarrollo de un niño o una niña:
§
Remedio: supone cambiar la forma en que el
niño actúa con los padres. Se sitúa dentro del código personal de la persona.
§
Redefinición: implica cambiar la forma en que los
padres interpretan la conducta del niño; se reorienta la visión de los padres
hacia atributos de la niña o del niño más aceptables y positivos. Está dentro
del código familiar del niño o la niña.
§
Reeducación: pretende cambiar la forma en que los
padres actúan con el niño. Hablamos del código cultural del sujeto.

